martes, 2 de diciembre de 2014

La pobreza infantil

La pobreza infantil se entiende como un fenómeno de naturaleza.
 
En los estudios elaborados en el mundo, el término “pobreza” tiene diferentes formas de verla. Generalmente asociado a una noción de “carencia o privación”, la mayoría de sus definiciones se han elaborado más en función de los instrumentos disponibles para cuantificarla, específicamente en términos monetarios, pero se ha avanzado muy poco en aspectos de más difícil medición.

Sin embargo, hay consenso en que la pobreza es el resultado de procesos sociales y económicos con componentes culturales y políticos, en los que las personas se encuentran privadas de activos (posesión, control y manejo de instrumentos materiales y simbólicos para el desempeño del individuo en sociedad) y oportunidades (condiciones que ofrece el medio para dicho desempeño) a las que tienen derecho todos los seres humanos. La pobreza se asocia fuertemente con la exclusión social y la desigualdad, y es resultado de modelos de desarrollo desiguales y de las estructuras de poder. 


El modo en que se concibe y se mide la pobreza es relevante, ya que a partir de ello se definen políticas para su superación. En este sentido es importante el consenso acerca de que la pobreza no es meramente económica (aunque esta dimensión sea un componente esencial) y que se advierta una nueva forma de concebirla, como un fenómeno más complejo que va más allá de las variables exclusivamente económicas. 

A pesar de estas nuevas concepciones, aún son escasos los estudios que integran los aspectos meso y micro de la pobreza, y su impacto sobre los niños a través de las diversas organizaciones familiares.


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